Desde hace casi un siglo, el sistema tradicional de
entrenamiento canino ha hecho uso del collar de castigo,
la correa, la fuerza física y la voz del entrenador
para controlar el comportamiento de los perros.
Los tonos amenazadores del entrenador que para el perro
significaban “si no lo hago me las veré
con él”, trajeron como consecuencia
pocas satisfacciones y grandes limitantes; en primer lugar
los animales que son forzados a aprender, rara vez desarrollan
su potencial al máximo ya que les preocupa más
evitar el castigo que desarrollar una actitud positiva.
Otro obstáculo surge cuando el entrenador
se ve forzado a tener contacto directo con el perro para lograr
un comportamiento determinado. Es decir, para que el perro aprenda
un comportamiento no puede estar lejos y sin correa.
Finalmente si uno no refuerza la amenaza de “verás
lo que te pasa”, todos los comportamientos
aprendidos con anterioridad podrían fallar, y si el perro
se encuentra sin correa o más allá del alcance
de uno, es prácticamente nulo su control.
Los dueños de mascotas que no poseen la
fuerza física, o la habilidad para “forzar
la obediencia”, encuentran muy pocas alternativas
para poder lograr sus objetivos, y por lo tanto la mayoría
ha abandonado sus tareas de entrenamiento, pues consideran que
los métodos son demasiado agresivos.
Durante los últimos años, una nueva forma para
modificar la conducta de los perros se ha venido desarrollando
como resultado a estas demandas de un método más
gentil y más eficiente. Este nuevo método que
se practica actualmente con increíbles resultados en
los países más desarrollados del mundo y se llama
Sistema Clicker de Entrenamiento.
Es el resultado de una mezcla de la psicología animal
y las técnicas de enseñanza de varios entrenadores
de mamíferos marinos como la científica norteamericana
Karen Pryor, quien desde los últimos 10 años aproximadamente
ha dado seguimiento al legado del padre del conductismo moderno,
B. F. Skinner.
La Dra. Pryor se cuestionó de esta manera:
“Si los entrenadores de delfines pueden controlar
a un animal de 300 Kg. sin necesidad de fuerza alguna, ¿porqué
no intentar adaptar la misma técnica al entrenamiento
de perros?”
Como respuesta a esta pregunta, Pryor se encargó de
fundar las bases del “Sistema Clicker”
cuyo método proporciona una alternativa para la gente
que busca un gran desenvolvimiento de la conducta, basado en
afecto y confianza, en lugar de amenazas y fuerza física.